Un recorte limpio se decide al disparar, no al editar. Un sujeto separado del fondo, con el fondo liso y de tono distinto al del sujeto, y con luz pareja, se recorta en menos de un minuto con cualquier herramienta. El mismo sujeto contra una estantería llena de cosas del mismo color pelea una hora y sigue viéndose recortado.

Por eso este artículo empieza donde empieza el problema. La segunda mitad —qué hacer cuando el archivo ya está hecho y no puedes repetirlo— también está, y ahí lo que manda no es el programa que uses sino qué clase de borde tiene tu sujeto.

¿Por qué unos recortes salen en un minuto y otros no?

Porque toda selección, automática o manual, hace lo mismo: buscar dónde termina el sujeto y empieza el fondo. Si esa frontera es evidente —un tono claramente distinto, un foco claramente distinto, un contraste claro— la encuentra sola. Si el borde del jersey gris se funde con la pared gris, no hay algoritmo que la adivine, porque la información no está en el archivo.

Todo lo demás se deriva de eso.

El recorte empieza en la toma

Cinco decisiones en el momento de disparar, ordenadas por lo que más ahorran después:

Separa al sujeto del fondo. Un metro entre la persona y la pared elimina la sombra proyectada, que es el borde falso que más confunde a las selecciones automáticas y el que peor queda si lo dejas.

Elige un fondo de tono contrastado. No hace falta un ciclorama: una pared lisa de un color que no aparezca en el sujeto ya resuelve el 90 %. Evita el fondo del mismo tono que el pelo o la ropa.

Ilumina el fondo aparte si puedes. Un fondo uniformemente iluminado se selecciona de una vez. Uno con un degradado de luz obliga a trabajar por zonas.

Usa una focal media o larga. Un teleobjetivo moderado comprime y desenfoca el fondo, y un fondo desenfocado tiene bordes de sujeto más definidos por contraste. Además evita la deformación de los bordes del encuadre.

Cuida el pelo. Nada de viento, nada de mechones sueltos cruzando un fondo con detalle. Un moño recogido convierte quince minutos de trabajo en dos.

Si el fondo va a formar parte de la foto en lugar de desaparecer, la decisión es otra y está en fondos para retrato.

¿Qué método uso según el borde?

Esta es la clasificación útil. No por herramienta —cambian cada año— sino por la física del borde que tienes que separar.

Tipo de bordeEjemploMétodoDificultadError típico
Duro y geométricoCaja, libro, edificioTrazado con pluma o selección rectaBajaEsquinas redondeadas por exceso de suavizado
Duro y curvoBotella, taza, zapatoTrazado con pluma siguiendo la curvaBajaEl borde queda con un halo del fondo original
BlandoPelo, pelaje, plumasSelección automática y después refinado de bordeAltaRecortar el pelo a tijera y dejar un casco
En movimientoFalda girando, aguaRefinado de borde con transparencia parcialAltaCongelar un borde que debería ser difuso
SemitransparenteCristal, velo, humoMáscara de luminosidad, no selecciónMuy altaTratarlo como opaco y perder lo que se ve detrás

Los tres primeros se resuelven con paciencia. Los dos últimos merecen una explicación aparte, porque la mayoría de los intentos fallan por plantearlos mal.

Pelo, pelaje y bordes blandos

Un mechón de pelo no tiene un borde: tiene cientos de pelos individuales, y entre ellos se ve el fondo. Si lo recortas como si fuera un contorno, obtienes esa silueta de casco que delata el montaje al instante.

La forma correcta es aceptar que el borde es parcialmente transparente y trabajar con eso: una selección base rápida, y después una pasada de refinado que decide, píxel a píxel, qué proporción es pelo y qué proporción es fondo. Casi todos los editores tienen una función de este tipo, con nombres distintos.

Y queda un problema aparte: los pelos finos llevan color del fondo original. Sobre un fondo verde, el pelo rubio recoge verde en los bordes, y al pegarlo sobre blanco ese verde sigue ahí. Se corrige desaturando el borde o tiñéndolo hacia el color del pelo, y es el paso que separa un recorte pasable de uno que no se ve.

Cristal, humo y velo

Aquí el planteamiento habitual falla por completo. Una copa de cristal no es un objeto opaco con forma de copa: es una zona donde el fondo se ve modificado. Si la recortas y la pegas sobre otro fondo, sigue mostrando el fondo viejo dentro.

Pimientos rojos recortados sobre fondo blanco

Las dos salidas reales son fotografiarla directamente sobre el fondo definitivo, que es lo que hace cualquier fotógrafo de producto con presupuesto, o construir la transparencia con máscaras basadas en luminosidad en lugar de en selección de contorno. Es trabajo de horas, no de minutos, y conviene saberlo antes de prometer un plazo.

¿Cómo sé que el recorte está mal?

Cuatro señales, y las cuatro se ven mejor si pones el recorte sobre un fondo de color saturado antes de darlo por bueno:

  • Una orla clara u oscura siguiendo todo el contorno. Es fondo viejo que se quedó dentro de la selección.
  • El pelo cortado a ras, sin mechones sueltos.
  • Bordes demasiado perfectos. Un objeto real fotografiado tiene un borde con un píxel o dos de transición. Un borde con cero transición se lee como pegatina.
  • La sombra no coincide. Si el sujeto venía iluminado desde la izquierda y lo pegas en una escena iluminada desde la derecha, el cerebro lo detecta aunque el recorte sea perfecto. Esto no se arregla recortando mejor.

Guarda el archivo en un formato que admita transparencia

Un detalle que arruina el trabajo al final: el JPEG no tiene canal alfa. Si exportas el recorte a JPEG, la zona transparente se rellena de blanco y has perdido el recorte. Guarda en PNG, en TIFF o en el formato nativo de tu editor, según lo explicado en formatos de imagen.

Preguntas frecuentes

¿Los quitafondos automáticos son suficientes?

Para bordes duros y fondos contrastados, sí, y ahorran mucho tiempo. Fallan de forma predecible en tres casos: pelo, transparencias y sujetos del mismo tono que el fondo. Sirven muy bien como primer paso para hacer la selección base que después refinas a mano.

¿Qué fondo es mejor para recortar después?

Uno liso, uniformemente iluminado y de un tono que no aparezca en el sujeto. El blanco es cómodo para producto porque además rebota luz. El verde solo compensa si vas a usar croma de verdad, y tiene el inconveniente de teñir de verde los bordes y las zonas brillantes del sujeto.

¿Puedo quitar el fondo de una foto movida o desenfocada?

Del desenfocado sí, con cuidado: el borde es ancho y hay que respetar esa transición en lugar de endurecerla. Del movido, mal, porque el borde en movimiento es parcialmente transparente en una dirección concreta y casi ninguna herramienta lo reconstruye de forma convincente.

¿Por qué mi producto recortado parece pegado sobre el fondo nuevo?

Casi siempre por la sombra y por la dirección de la luz, no por el recorte. Un objeto sin sombra flota. Añade una sombra de contacto bajo la base, coherente con la dirección de luz del nuevo fondo, y el montaje se asienta de inmediato. Cómo montar esas tomas desde el principio está en la guía de fotografía de productos.

Qué comprobar antes de dar por bueno un recorte

Ponlo sobre un fondo rojo saturado y mira el contorno al 100 %. Si no aparece orla, el pelo conserva mechones sueltos y la sombra va en la misma dirección que la luz del fondo nuevo, está terminado. Si vas a recortar muchas tomas parecidas, vuelve al principio de esta página: media hora montando el fondo y la separación ahorra días de editor, y es exactamente el mismo cálculo que se hace en fotografía de producto.

Las 44 tarjetas de Enfogram traen impresos los esquemas de luz y separación de fondo en A4 y A5, para montar la toma antes de que el recorte sea un problema.