Licencia de uso
Una licencia de uso es el permiso que un fotógrafo concede a un cliente para usar una imagen de una forma concreta, sin ceder la propiedad de los derechos de autor. Define cuatro parámetros: el medio (web, impreso, publicidad), el territorio, la duración y la exclusividad. El autor sigue siendo el titular; el cliente obtiene permiso dentro de esos límites y de ningún otro.
¿Qué tiene que decir el contrato?
Cada eje se traduce en una frase concreta. Si alguna falta, la práctica habitual del cliente decidirá por ti.
| Eje | Pregunta que responde | Redacción estrecha | Redacción amplia |
|---|---|---|---|
| Medio | ¿Dónde se publica? | Web y redes propias del cliente | Cualquier soporte, incluido exterior y prensa |
| Territorio | ¿En qué países? | España | Mundial |
| Duración | ¿Hasta cuándo? | 12 meses desde la entrega | Indefinida |
| Exclusividad | ¿Puedo licenciarla a otro? | No exclusiva | Exclusiva en el sector del cliente |
| Modificación | ¿Pueden recortar o retocar? | Recorte permitido, retoque no | Adaptación libre |
| Crédito | ¿Aparece tu nombre? | Obligatorio en editorial | No requerido |
Dos frases resuelven la mayoría de los encargos pequeños: “Licencia no exclusiva para web y redes propias del cliente, territorio mundial, 24 meses desde la entrega” y “Cualquier uso fuera de este alcance requiere una ampliación de licencia por escrito”.
¿Por qué la misma foto cuesta distinto para cada cliente?
Porque lo que se vende es el uso, no el archivo. Una imagen de producto para la ficha de una tienda online y la misma imagen en una valla publicitaria durante una temporada tienen coste de producción idéntico y valor comercial muy distinto. El precio sigue al alcance, y esa es la razón por la que el presupuesto se cierra después de conocer los cuatro ejes, no antes.
Ese es también el motivo para no entregar el archivo original sin más. Un RAW en manos del cliente convierte cualquier límite del contrato en un acuerdo de buena fe. Para poner número al alcance acordado, usa la calculadora de precios de fotografía.
¿Vender una foto es lo mismo que ceder los derechos?
No, y la confusión es cara. La cesión total transfiere la explotación de la obra: el cliente puede usarla, revenderla y modificarla sin volver a consultarte, y tú pierdes la posibilidad de licenciarla otra vez o de incluirla en tu portafolio fotográfico si el contrato no lo reserva.
Muchas legislaciones distinguen además entre derechos de explotación, que se pueden ceder, y derechos morales de autoría, que no. Las normas cambian de un país a otro, y en un contrato de cierto volumen conviene revisarlo con un asesor local antes de firmar.
Errores comunes
- No fijar duración. Sin fecha, la licencia se comporta como indefinida y pierdes la renovación.
- Aceptar “todos los derechos” por el precio de un uso. Es una decisión legítima si el precio la acompaña; el problema es concederla sin haberla cobrado.
- Confundir permiso del modelo con licencia. Son documentos distintos: uno regula lo que el cliente puede hacer con la foto, otro lo que tú puedes hacer con la imagen de una persona.
- Entregar sin reservar el uso promocional. Añade una línea que te permita mostrar el trabajo en web y redes propias, o el encargo desaparece de tu marca personal.
- Fiarte de un correo. Un hilo de mensajes puede valer como prueba, pero una licencia firmada evita tener que discutirlo.
Para cláusulas concretas, consulta contratos de fotografía: cláusulas esenciales, la guía de aspectos legales y derechos de autor y la de negocio y comercialización de fotografía.
Licencia de uso es una de las 44 tarjetas de Enfogram, listas para imprimir y llevar contigo. Ver las 44 tarjetas →
¿Fotografías en español? — Únete a la comunidad →