La diferencia no está en la foto: está en la licencia. Un encargo comercial entrega imágenes para que una empresa venda su producto en sus propios canales; un encargo publicitario entrega imágenes para una campaña con inversión en medios, y ahí el precio lo marcan tres variables —uso, territorio y plazo— que nada tienen que ver con cuántas horas estuviste en el set. La misma botella sobre la misma mesa puede facturarse como un packshot o como una campaña de doce meses en exterior.
Si solo cobras el día de trabajo, estás regalando la parte del encargo por la que el cliente había presupuestado dinero.
¿En qué se diferencian la fotografía publicitaria y la comercial?
| Publicitaria | Comercial | |
|---|---|---|
| Quién encarga | Agencia, en nombre de una marca | La marca o el negocio directamente |
| Qué se compra | Una idea ejecutada para una campaña | Imágenes que describen un producto o servicio |
| Punto de partida | Un guion gráfico aprobado | Una lista de referencias del producto |
| Equipo en el set | Dirección de arte, estilismo, producción | El fotógrafo y, con suerte, un asistente |
| Difusión | Medios pagados: vía pública, prensa, digital | Web propia, catálogo, marketplace, redes |
| Licencia | Acotada por uso, territorio y tiempo | Amplia pero interna, a menudo indefinida |
| Qué mueve el precio | El alcance de la difusión | El volumen de imágenes y la complejidad |
| Aprobaciones | Por capas, con cliente presente | Directa, con el responsable de la marca |
La confusión habitual va en un solo sentido: se factura como comercial un trabajo que se va a usar como publicidad. Un catálogo interno y una valla en una avenida no valen lo mismo aunque el archivo sea idéntico, y la diferencia se acuerda antes de disparar, no al enterarte de dónde apareció la foto.
¿Quién decide qué en cada tipo de encargo?
En publicitaria, la idea llega decidida. Un guion gráfico aprobado por el cliente define encuadre, expresión y a veces hasta la focal, y tu trabajo es ejecutarlo con la calidad técnica que la agencia no puede producir. Improvisar una versión mejor sin consultarla es la forma más rápida de perder al cliente, aunque la versión sea mejor.
En comercial, tú diseñas. El cliente aporta el producto y un objetivo —vender en una tienda online, renovar la web, abrir un catálogo— y tú decides la luz, el fondo, el ángulo y cuántas tomas necesita cada referencia. La ventaja es el control; la contrapartida es que también asumes las decisiones creativas sin nadie que las respalde.
Consecuencia práctica sobre el presupuesto: en publicitaria hay que prever días de aprobación y de posible repetición, y en comercial hay que prever el número de referencias, que siempre crece durante el proyecto. Deja por escrito qué ocurre a partir de la referencia número treinta.
La licencia es el producto, no las fotos
Cuatro puntos que deben estar en cualquier presupuesto antes de que firmen:
- Uso concreto, enumerado: web propia, redes orgánicas, campaña de pago, prensa, punto de venta, exterior. Lo que no esté escrito, no está cedido.
- Territorio, con nombre: una ciudad, un país, la región, el mundo.
- Plazo, con fecha de inicio y de fin. “Perpetuo” existe y se paga como lo que es.
- Exclusividad, si la hay. Que no puedas vender esas imágenes a nadie más es un valor que se cobra aparte.
El concepto y sus variantes están definidos en licencia de uso, y las cláusulas que suelen faltar cuando el acuerdo se cierra por correo están recogidas en contratos de fotografía.
Un aviso de alcance: la titularidad de los derechos de autor, lo que se puede ceder y lo que no, y el tratamiento fiscal de la cesión cambian según el país, y España, México, Argentina, Colombia, Chile y Perú no lo resuelven igual. Consulta la normativa de la tuya antes de redactar una cláusula de cesión total.
¿Cómo se presupuesta cada una?
Con dos partidas separadas, siempre. Producción —tu día, asistentes, estudio, atrezo, estilismo, transporte, edición— y licencia —los tres ejes de arriba—. Un presupuesto de una sola línea es el que acaba discutiéndose por horas.
En comercial, la producción domina y la licencia se cierra amplia. En publicitaria ocurre al revés: la producción puede ser una parte pequeña de un presupuesto cuyo grueso es el alcance de la campaña.
Sobre tarifas concretas: dependen del mercado, del sector y de tu trayectoria, y cualquier cifra que leas fuera del contexto de tu país es ruido. Calcula tu suelo real —coste por día trabajado, no lo que te gustaría cobrar— con la calculadora de precios de fotografía, y trata ese número como el mínimo por debajo del cual el encargo te cuesta dinero.
Qué cambia en el set: ajustes y montaje
Menos de lo que parece. Estos valores son de partida en full frame y sirven para los dos tipos de encargo.
| Escena | Focal | Apertura | Velocidad | ISO | Nota |
|---|---|---|---|---|---|
| Producto sobre mesa con ventana y rebote | 90 mm | f/8 | 1/15 s | 400 | Trípode obligatorio |
| El mismo, con más profundidad de campo | 90 mm | f/16 | 1/4 s | 400 | Difracción visible al 100 % |
| Packshot en fondo blanco con flash | 90 mm | f/11 | 1/160 s | 100 | Fondo a +2 EV sobre el producto |
| Retrato de campaña con flash a mediodía | 85 mm | f/8 | 1/200 s | 100 | Ambiente 1,5 pasos por debajo de sol pleno |
| Estilo de vida con luz natural | 35 mm | f/2,8 | 1/500 s | 200 | Hora dorada; el fondo se lee, elígelo |
Las dos primeras filas son la misma exposición por caminos distintos, y la elección entre ellas es puramente de profundidad de campo. La cuarta usa la velocidad para oscurecer el fondo: a pleno sol el ambiente pide unos 1,5 pasos más, así que el cielo baja de tono y el flash repone al sujeto. Comprueba en el manual de tu cámara cuál es su velocidad de sincronización antes de subir más.
El montaje de mesa, fondos y rebotes para producto está desarrollado en la guía de fotografía de productos y comercial, y la versión de bajo presupuesto, en fotografía de producto para pequeñas marcas.
Preguntas frecuentes
¿Un fotógrafo de producto es un fotógrafo comercial?
Sí: la fotografía de producto es una especialidad dentro de la comercial, junto con la de arquitectura, gastronomía, retrato corporativo y estilo de vida de marca. Todas comparten que el cliente encarga imágenes para su propia actividad y no para una campaña con inversión en medios.
¿Puedo usar en mi portafolio las fotos de una campaña publicitaria?
Depende de lo que firmaste. Muchos contratos publicitarios incluyen un periodo de embargo antes de que puedas mostrar el trabajo, y algunos exigen autorización expresa de la marca; pídelo por escrito antes de publicar y añade esa cláusula a tus propios presupuestos para saber de antemano a qué atenerte.
¿Qué pasa si el cliente usa las fotos fuera de lo acordado?
Es una ampliación de licencia y se factura como tal. Documenta dónde apareció la imagen, revisa lo que dice tu acuerdo sobre usos no previstos y plantéalo primero como una ampliación de presupuesto; las vías legales existen, varían mucho por país y casi siempre son el camino más caro para las dos partes.
¿Necesito agencia para trabajar en publicidad?
No para empezar, pero sí conviene entender que el cliente que llega por agencia trae guion, producción y calendario cerrados. Muchos fotógrafos combinan encargos comerciales directos, que dan volumen previsible, con puntuales publicitarios, que dan facturación alta y calendario impredecible.
Cómo redactar el presupuesto de la próxima propuesta
Cuatro líneas y un anexo. Línea uno: días de producción con lo que incluyen. Línea dos: postproducción, con el número de imágenes finales acordado. Línea tres: licencia, con uso, territorio y plazo escritos con nombre y apellido. Línea cuatro: gastos repercutibles. El anexo son las condiciones —repeticiones, ampliaciones y plazo de pago—, y es la parte que evita la conversación incómoda de dentro de seis meses.
Si el cliente pide bajar el precio, baja el alcance de la licencia antes que el día de trabajo. Es la única variable que puedes recortar sin trabajar peor.
Las 44 tarjetas de Enfogram traen impresos los esquemas de luz y los ajustes de producto que necesitas en el set, para no perder tiempo cuando el cliente está mirando la pantalla.